Una fonda es como una gran familia. Allí uno nace, crece y madura. Exactamente éste fue el proceso vivido por los hermanos Molera, Manel y Xavier, en la Fonda Torres, la casa madre. También fue así la evolución seguida por el restaurante que se engendró en el interior de la Fonda, el Torres Petit. La fonda, que con los años se transformó en un hotel, data de 1910, cuando Manlleu apenas era una pequeña población industrial. El restaurante, por su parte, abrió sus puertas en 1986.
Todo esto representa fielmente un modelo de negocio de hostelería catalana que transmite experiencia y conocimiento de una generación a otra.
Torres Petit fue el inicio de una nueva etapa, una apuesta por la cocina de alto nivel, de búsqueda y creación de la que Manel Molera fue pionero, aunque por aquel entonces pocos lo practicaban. La perseverancia, la tenacidad y el rigor le han llevado a atravesar este largo período de catorce años manteniendo el estandarte bien alto y consiguiendo un lugar propio, merecido y trabajado, entre los grandes de la cocina. Y mientrastanto, el Torres quedó pequeño. Este es el motivo por el que en otoño del año 2000 se abrieron las ventanas al futuro, convencidos de la propia fuerza y adivinando un porvenir estimulante. En perfecta sintonía con su tiempo, los comedores se han convertido en un lugar de reposo para los sentidos: exhalan aires cálidos y clásicos, a la par que distinguidos y acogedores. El arte, pictórico y plástico, hace acto de presencia sutilmente. Arriba, la obra se ha pensado en clave de pragmatismo, incorporando la más moderna tecnología sin renunciar por ello a un criterio estético. Abajo, una bodega reconstruida es el punto neurálgico en el que se conservan vinos en las mejores condiciones, así como un punto de encuentro lúdico para ir abriendo apetito antes de la comida.
La cocina conserva sus raíces. Tradición en la inspiración y calidad en el producto. El contacto con la tierra y la estacionalidad más severa hierven en la olla de Manel. Setas, trufa y caza, pescados de prestigio y verduras frescas. Todo pasa por sus manos, desde la masa del pan hasta las pastas del café. Platos de aires atrevidos y personales, de reflexión serena, dibujan la nueva carta. Antes de los postres, un amplio abanico de quesos, seleccionados y cuidados por Xavier, quien a la vez aconseja el vino adecuado entre una carta selecta, escogida y varida, sirviéndolo con el máximo rigor.
El acceso a Manlleu, desde la N-152, está señalizado: en dirección a Ripoll encontramos el desvío apenas pasado Vic; en dirección a Barcelona se encuentra a la altura de la Gleva. Desde el Eje Transversal (C-25), coger la salida de Manlleu. Distancias: a 77 km de Barcelona, 71 km de Girona, 29 km de Ripoll, 60 km de Manresa y 8 km de Vic.
Los transportes públicos son Renfe y autobuses Segalés, por carretera.