La entrada del establecimiento es más propia de un lugar de larga estancia que de una breve. De hecho, Aloha es más que un restaruante: es el restaurante de un hotel; un hotel situado en este pueblo de aguas legendarias y de estadías señoriales: Tona. Tona es un lugar suficientemente cerca y suficientemente lejos de una gran urbe, lo que propició que los señores de Barcelona lo eligieran como destino para los períodos de reposo, de cuaresma, estivales o invernales. Se apreciaban sus aguas y los poderes curativos que se les atribuían, así como se distinguía por el alto nivel de su oferta hotelera, ampliamente servicial y con una gastronomía remarcable. Es en este contexto donde Marta Oriol y Josep Bou han situado a Aloha, desde hace más de veinticinco años. Estas raíces se notan, y en el caso de Josep más aún ya que se crió en la fonda del Racó que regentaban sus padres.
Fue entonces cuando empezó su pasión por la cocina. Estos recuerdos no se borran fácilmente: la parsimonia al enrollar los canelones, el arte de preparar bien la bechamel, o los pies de cerdo a la cazuela, o tantos y tantos platos. Josep rinde su especial homenaje a este tipo de cocina, con la que establece una continuidad en sus fogones. Son los platos que forman el núcleo original de la cocina tradicional, la de siempre, la que se practica en Alhoa, aunque eso sí: actualizada a los gustos de hoy en día. Platos de fonda y letras clásicas comparten el escenario. Platos en los que es evidente la escuela, el saber hacer, la formación; como por ejemplo el filete con setas y trufa. Son obras nacidas del oficio y la experiencia, con fundamento y meticulosidad, llevadas a cabo un sinnúmero de veces y aprendidas de grandes maestros con nombres y apellidos reconocidos (Romà Juncosa, Joan Ruíz, Salvador Sáez... por citar sólo algunos). La carta es amplia y variada -así como la oferta de menús, hecho poco habitual- tal y como debe ser en un establecimiento de dichas características. Solamente los postres, de corte moderno, llenan todo un bufet.
En el exterior, ya sea en comedores interiores o privados, o en el jardín -ideal para las cenas en verano-, el ambiente es plácido. Es obra de Sígrid, hija del matrimonio, quien ejerce como jefe de sala y acompaña al comensal hacia el plato que mejor encaje con su gusto personal. En la sala, como en la cocina, los colaboradores son un equipo: un equipo unido como pocos, gracias a los años de trabajo conjunto.
Distancias: A 58 km de Barcelona, 69 km de Girona, 40 km de Manresa y 15 km de Vic.
Los transportes públicos para llegar a Tona son: tren (Renfe), estación de Tona en la línea Barcelona-Vic-Puigcerdà. Autobuses de la compañía Sagalés.
Viniendo de Ripoll por la N-152, salida Tona norte; viniendo de Barcelona salida Tona sur. El hotel restaurante Aloha está en el centro del pueblo.